viernes, 24 de febrero de 2017

El Evangelio del Día


viernes 24 Febrero 2017

Viernes de la séptima semana del tiempo ordinario

San Modesto de Tréveris, Beata Ascensión del Corazón de Jesús

Leer el comentario del Evangelio por
Santiago de Saroug : "Y serán una sola carne"

Eclesiástico 6,5-17.

Las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones.
Que sean muchos los que te saludan, pero el que te aconseja, sea uno entre mil.
Si ganas un amigo, gánalo en la prueba, y no le des confianza demasiado pronto.
Porque hay amigos ocasionales, que dejan de serlo en el día de tu aflicción.
Hay amigos que se vuelven enemigos, y para avergonzarte, revelan el motivo de la disputa.
Hay amigos que comparten tu mesa y dejan de serlo en el día de la aflicción.
Mientras te vaya bien, serán como tú mismo y hablarán abiertamente con tus servidores;
pero si te va mal, se pondrán contra ti y se esconderán de tu vista.
Sepárate de tus enemigos y sé precavido con tus amigos.
Un amigo fiel es un refugio seguro: el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.
Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.
Un amigo fiel es un bálsamo de vida, que encuentran los que temen al Señor.
El que teme al Señor encamina bien su amistad, porque como es él, así también será su amigo.


Salmo 119(118),12.16.18.27.34.35.

Tú eres bendito, Señor:
enséñame tus preceptos.
Mi alegría está en tus preceptos:
no me olvidaré de tu palabra.

Abre mis ojos,
para que contemple las maravillas de tu ley.
Instrúyeme en el camino de tus leyes,
y yo meditaré tus maravillas.

Instrúyeme, para que observe tu ley
y la cumpla de todo corazón.
Condúceme por la senda de tus mandamientos,
porque en ella tengo puesta mi alegría.




Marcos 10,1-12.

Jesús fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Se reunió nuevamente la multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo enseñando una vez más.
Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?".
El les respondió: "¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?".
Ellos dijeron: "Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella".
Entonces Jesús les respondió: "Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes.
Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.
Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre,
y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.
Que el hombre no separe lo que Dios ha unido".
Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
El les dijo: "El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella;
y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio".



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

Santiago de Saroug (c. 449-521), monje y obispo sirio
Hexamerón: Homilías para el sexto día

"Y serán una sola carne"

"Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza," dijo el Señor (Gn 1,26). Un simple mandamiento había hecho nacer los otros seres de la creación. "¡Que haya luz!" o "¡Que haya un firmamento!". En esta ocasión Dios no dijo: "Que haya hombres" sino, "Hagamos al hombre". De hecho, él estimaba conveniente que esta imagen de él mismo fuese creada por sus propias manos y que fuese superior a todas las otras criaturas. Ésta obra le era particularmente especial pues la amaba con un gran amor… Adán es a la imagen de Dios pues lleva la efigie de Hijo Único.

De una cierta manera, Adán fue creado a la vez sencillo y doble pues Eva se encontraba en sus entrañas. Aun antes de su existencia, la humanidad estaba destinada al matrimonio, que los uniría a ambos, hombre y mujer, en un sólo cuerpo, así como en el comienzo. Ninguna pelea, ninguna discordia debería existir entre ellos. Tendrían un mismo pensamiento y una misma voluntad. El Señor creó a Adán del polvo y del agua. Luego saco a Eva de la carne; de los huesos y la sangre de Adán (Cfr. Gn 2,21). El profundo sueño del primer hombre anticipaba los misterios de la crucifixión. La apertura del costado, sería el golpe de la lanza al Hijo Único; el sueño, la muerte en la cruz; la sangre y el agua la fecundidad del bautizo (Jn 19,34)... Pero el agua y la sangre que brotaron del costado del Salvador son el origen del mundo del Espíritu…

Adán no sufrió de la extracción hecha a su carne; aquello que se le había quitado se le fue devuelto, transfigurado por la belleza. El soplar de los vientos, el murmullo de los árboles, el canto de los pájaros llamaba a los novios: "Levantaos, habéis dormido suficiente! La fiesta nupcial los espera!". Adán vio a Eva a su lado, aquella que provenía de su carne y de sus huesos, su hija, su hermana y su esposa. Ellos se levantaron, envueltos en un ropaje de luz, con un nuevo día que les sonreía ; estaban en el Paraíso.







jueves, 23 de febrero de 2017

El Evangelio del Día


jueves 23 Febrero 2017

Jueves de la séptima semana del tiempo ordinario

San Policarpo de Esmirna

Leer el comentario del Evangelio por
Beato Pablo VI: "Si tu mano es para ti ocasión de pecado": la conversión del corazón

Eclesiástico 5,1-10.

No te fíes de tus riquezas ni digas: "Con esto me basta".
No dejes que tu deseo y tu fuerza te lleven a obrar según tus caprichos.
No digas: "¿Quién podrá dominarme?", porque el Señor da a cada uno su merecido.
No digas: "Pequé, ¿y qué me sucedió?, porque el Señor es paciente.
No estés tan seguro del perdón, mientras cometes un pecado tras otro.
No digas: "Su compasión es grande; él perdonará la multitud de mis pecados", porque en él está la misericordia, pero también la ira, y su indignación recae sobre los pecadores.
No tardes en volver al Señor, dejando pasar un día tras otro, porque la ira del Señor irrumpirá súbitamente y perecerás en el momento del castigo.
No te fíes de las riquezas adquiridas injustamente: de nada te servirán en el día de la desgracia.
No te dejes llevar por todos los vientos ni vayas por cualquier camino: así obra el pecador que habla con doblez.
Sé firme en tus convicciones y que tu palabra sea una sola.


Salmo 1,1-2.3.4.6.

¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!

El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal. 





Marcos 9,41-50.

Jesús dijo a sus discípulos:
«Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.
Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.
Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible.

Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.

Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena,
donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Porque cada uno será salado por el fuego.
La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar? Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros».



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

Beato Pablo VI, papa 1963-1978
Constitución apostólica "Paenitemini" (trad. © Libreria Editrice Vaticana)

"Si tu mano es para ti ocasión de pecado": la conversión del corazón

Al reino de Cristo se puede llegar solamente por la "metánoia", es decir, por esa íntima y total transformación y renovación de todo el hombre —de todo su, sentir, juzgar y disponer— que se lleva a cabo en él a la luz de la santidad y caridad de Dios, santidad y caridad que, en el Hijo, se nos han manifestado y comunicado con plenitud.

La invitación del Hijo a la "metánoia" resulta mucho más indeclinable en cuanto que él no sólo la predica, sino que él mismo se ofrece como ejemplo de penitencia. Pues Cristo es el modelo supremo de penitentes; quiso padecer la pena por pecados que no eran suyos, sino de los demás.

Con Cristo, el hombre queda iluminado con una luz nueva, y consiguientemente reconoce la santidad de Dios y la gravedad del pecado, por medio de la palabra de Cristo se le transmite el mensaje que invita a la conversión y concede el perdón de los pecados, dones que consigue plenamente en el bautismo. Pues este sacramento lo configura de acuerdo con la pasión, muerte y resurrección del Señor, y bajo el sello de este misterio plantea toda la vida futura del bautizado.

Por ello, siguiendo al Maestro, cada cristiano debe renunciar a sí mismo, tomar su cruz, participar en los padecimientos de Cristo (Mt 16,24); transformado de esta forma en una imagen de su muerte, se hace capaz de merecer la gloria de la resurrección.







miércoles, 22 de febrero de 2017

El Evangelio del Día


miércoles 22 Febrero 2017



Beata Isabel de Francia

Leer el comentario del Evangelio por
San León Magno : "Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (Mt 16,18)

Epístola I de San Pedro 5,1-4.

Queridos hermanos:
Exhorto a los presbíteros que están entre ustedes, siendo yo presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo y copartícipe de la gloria que va a ser revelada.
Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino con abnegación;
no pretendiendo dominar a los que les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el Rebaño.
Y cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de gloria.


Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6.

El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,

Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque Tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.




Mateo 16,13-19.

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

San León Magno (¿-c. 461), papa y doctor de la Iglesia
Sermón para el aniversario de su ordenación episcopal

"Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (Mt 16,18)

      Hermanos, cuando se trata de cumplir con mi deber de obispo, descubro que soy débil y cobarde, cargado con la fragilidad de mi propia condición, cuando, en realidad, deseo actuar con generosidad y valentía. Con todo, mi fuerza viene de la intercesión del Sacerdote supremo y eterno, semejante a nosotros pero igual al Padre, que se ha abajado en su divinidad al nivel de la humanidad y ha elevado la humanidad al nivel de Dios. Encuentro un gozo santo y justo en las disposiciones que él ha tomado. En efecto, si bien ha delegado en numerosos pastores el cuidado de su rebaño, no ha abandonado el pastoreo de sus amadas ovejas. Gracias a esta vigilancia fundamental y eterna, he recibido yo a mi vez la protección y el apoyo del apóstol Pedro que no abandona su función tampoco. Este fundamento sólido sobre el que se construye todo el edificio de la Iglesia, no dejará que se derrumbe la fábrica del edifico que descansa sobre él.

      No desfallecerá nunca la firmeza de la fe por la que el primer apóstol fue alabado por el Señor. Del mismo modo que todo lo que Pedro confesó acerca de Cristo permanecerá, permanecerá también lo que Cristo prometió a Pedro... La disposición querida por la verdad de Dios permanece. San Pedro persevera en la firmeza que ha recibido; no ha abandonado el gobierno de la Iglesia a él confiada. Así, hermanos míos, lo que Pedro obtuvo por su profesión de fe, inspirado por Dios Padre, es la firmeza de una roca que ningún poder podrá jamás hacer perecer. En la Iglesia entera, Pedro dice cada día: "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo". (Mt 16,16)







martes, 21 de febrero de 2017

El Evangelio del Día


martes 21 Febrero 2017

Martes de la séptima semana del tiempo ordinario

San Pedro Damiáni, Beato Noel Pinot

Leer el comentario del Evangelio por
San Ireneo de Lyon : "El que acoge a un niño como éste en mi nombre, a mí me acoge." (Mt 18,5)

Eclesiástico 2,1-11.

Hijo, si te decides a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba.
Endereza tu corazón, sé firme, y no te inquietes en el momento de la desgracia.
Unete al Señor y no te separes, para que al final de tus días seas enaltecido.
Acepta de buen grado todo lo que te suceda, y sé paciente en las vicisitudes de tu humillación.
Porque el oro se purifica en el fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación.
Confía en él, y él vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en él.
Los que temen al Señor, esperen su misericordia, y no se desvíen, para no caer.
Los que temen al Señor, tengan confianza en él, y no les faltará su recompensa.
Los que temen al Señor, esperen sus beneficios, el gozo duradero y la misericordia.
Fíjense en las generaciones pasadas y vean: ¿Quién confió en el Señor y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y fue abandonado? ¿Quién lo invocó y no fue tenido en cuenta?
Porque el Señor es misericordioso y compasivo, perdona los pecados y salva en el momento de la aflicción.


Salmo 37(36),3-4.18-19.27-28.39-40.

Confía en el Señor y practica el bien;
habita en la tierra y vive tranquilo:
que el Señor sea tu único deleite,
y él colmará los deseos de tu corazón.
El Señor se preocupa de los buenos
y su herencia permanecerá para siempre;

no desfallecerán en los momentos de penuria,
y en tiempos de hambre quedarán saciados.
Aléjate del mal, practica el bien,
y siempre tendrás una morada,
porque el Señor ama la justicia
y nunca abandona a sus fieles.

Los impíos serán aniquilados
y su descendencia quedará extirpada,
La salvación de los justos viene del Señor,
él es su refugio en el momento del peligro;
el Señor los ayuda y los libera,
los salva porque confiaron en él.





Marcos 9,30-37.

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera,
porque enseñaba y les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará".
Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.
Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?".
Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.
Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos".
Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:
"El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

San Ireneo de Lyon (c. 130-c. 208), obispo, teólogo y mártir
Contra las herejías IV 38,1-2

"El que acoge a un niño como éste en mi nombre, a mí me acoge." (Mt 18,5)

¿Es que Dios no podía crear al hombre perfecto desde el primer momento? A Dios, que desde el principio permanece idéntico a si mismo, increado, todo le es posible. En cambio, los seres creados, llamados a la existencia después de Dios, son necesariamente inferiores a su creador... Por el simple hecho de ser creados no son perfectos. Son como niños pequeños, acabados de nacer, no están acostumbrados ni ejercitados en una conducta perfecta...Dios, desde un principio, podía dar la perfección al hombre, pero éste era incapaz de recibirla porque no era sino un niño pequeño.

Por esto, el Señor, en los tiempos que son los últimos, cuando ha recapitulado en él todas las cosas (Ef 1,10) ha llegado hasta nosotros, no según su poder, sino tal como éramos capaces de reconocerlo. Habría podido, en efecto, venir a nosotros en el esplendor de su gloria, pero nosotros no hubiéramos sido capaces de soportar la grandeza de su gloria... El Verbo de Dios, siendo perfecto, se hizo niño con el hombre, no a causa de si mismo, sino a causa del estado de infancia en que se encontraba la humanidad.







lunes, 20 de febrero de 2017

El Evangelio del Día


lunes 20 Febrero 2017

Lunes de la séptima semana del tiempo ordinario

Beata Jacinta Marto

Leer el comentario del Evangelio por
Isaac el Sirio : "Creo, ayúdame porque tengo poca fe"

Eclesiástico 1,1-10.

Toda sabiduría viene del Señor, y está con él para siempre.
¿Quién puede contar la arena de los mares, las gotas de la lluvia y los días de la eternidad?
¿Quién puede medir la altura del cielo, la extensión de la tierra, el abismo y la sabiduría?
Antes que todas las cosas fue creada la sabiduría y la inteligencia previsora, desde la eternidad.
El manantial de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas, y sus canales son los mandamientos eternos.
¿A quién fue revelada la raíz de la sabiduría y quién conoció sus secretos designios?
¿A quién se le manifestó la ciencia de la sabiduría y quién comprendió la diversidad de sus caminos?
Sólo uno es sabio, temible en extremo: el Señor, que está sentado en su trono.
El mismo la creó, la vio y la midió, y la derramó sobre todas sus obras:
la dio a todos los hombres, según su generosidad, y la infundió abundantemente en aquellos que lo aman.


Salmo 93(92),1ab.1c-2.5.

¡Reina el Señor, revestido de majestad!
El Señor se ha revestido,
se ha ceñido de poder.
Tu trono está firme desde siempre,

tú existes desde la eternidad.
Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,
la santidad embellece tu Casa
a lo largo de los tiempos.




Marcos 9,14-29.

Cuando volvieron a donde estaban los otros discípulos, los encontraron en medio de una gran multitud, discutiendo con algunos escribas.
En cuanto la multitud distinguió a Jesús, quedó asombrada y corrieron a saludarlo.
El les preguntó: "¿Sobre qué estaban discutiendo?".
Uno de ellos le dijo: "Maestro, te he traído a mi hijo, que está poseído de un espíritu mudo.
Cuando se apodera de él, lo tira al suelo y le hace echar espuma por la boca; entonces le crujen sus dientes y se queda rígido. Le pedí a tus discípulos que lo expulsaran pero no pudieron".
"Generación incrédula, respondió Jesús, ¿hasta cuando estaré con ustedes? ¿Hasta cuando tendré que soportarlos? Tráiganmelo".
Y ellos se lo trajeron. En cuanto vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al niño, que cayó al suelo y se revolcaba, echando espuma por la boca.
Jesús le preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que está así?". "Desde la infancia, le respondió,
y a menudo lo hace caer en el fuego o en el agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos".
"¡Si puedes...!", respondió Jesús. "Todo es posible para el que cree".
Inmediatamente el padre del niño exclamó: "Creo, ayúdame porque tengo poca fe".
Al ver que llegaba más gente, Jesús increpó al espíritu impuro, diciéndole: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo ordeno, sal de él y no vuelvas más".
El demonio gritó, sacudió violentamente al niño y salió de él, dejándolo como muerto, tanto que muchos decían: "Está muerto".
Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y el niño se puso de pie.
Cuando entró en la casa y quedaron solos, los discípulos le preguntaron: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?".
El les respondió: "Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración".



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

Isaac el Sirio (siglo VII), monje cercano a Mossoul
Discursos ascéticos, primera serie

"Creo, ayúdame porque tengo poca fe"

La fe es la puerta que conduce a los misterios. Lo que los ojos del cuerpo son para las cosas visibles, lo es la fe para las cosas escondidas al alma. Así como tenemos dos ojos del cuerpo, así tenemos dos ojos espirituales para el alma, dicen los padres antiguos, y cada uno tiene su propia visión. Por un ojo vemos los secretos de la gloria de Dios escondida en los seres de su creación, es a saber: su poder, su sabiduría y su providencia eterna que nos envuelve y que nosotros comprendemos cuando consideramos la grandeza de lo alto desde donde él nos conduce. Por el mismo ojo contemplamos asimismo los coros angélicos que nos acompañan en nuestra ruta. (Ap 22,9).

En cambio, por el otro ojo contemplamos la gloria de la santa naturaleza de Dios mismo, cuando él nos quiere hacer entrar en sus misterios del Espíritu y abre nuestra inteligencia al océano de la fe.







domingo, 19 de febrero de 2017

El Evangelio del Día


domingo 19 Febrero 2017

Séptimo Domingo del tiempo ordinario

Beato José Zaplata, Beato  Álvaro de Zamora de Córdoba

Leer el comentario del Evangelio por
San Cipriano : «Yo os digo, no repliquéis al malvado»

Levítico 19,1-2.17-18.

El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo.
No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él.
No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.


Salmo 103(102),1-2.3-4.8.10.12-13.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.

El perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.

cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.
Como un padre cariñoso con sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles;




1 Corintios 3,16-23.

Hermanos:
¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.
¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio.
Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: El sorprende a los sabios en su propia astucia,
y además: El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos.
En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes:
Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes,
pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.


Mateo 5,38-48.

Jesús, dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

San Cipriano (c. 200-258), obispo de Cartago y mártir
Los bienes de la paciencia, 15-16; SC 291

«Yo os digo, no repliquéis al malvado»

«Sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz.»(Ef.4, 2) Con esto enseña que no puede conservarse ni la unidad ni la paz, si no se ayudan mutuamente los hermanos y no mantienen el vínculo de la unidad, con auxilio de la paciencia...

Perdonar a tu hermano que te ha ofendido no sólo setenta veces siete, sino todas las ofensas; que debes amar a tus enemigos, que debes rogar por los adversarios y perseguidores (Mt 5,39.44; 18,22) ¿Podrías acaso sobrellevar todos estos preceptos si no fuera por la fortaleza de la paciencia? Esto lo cumplió, según sabemos, Esteban: siendo asesinado... no pedía venganza para sus asesinos, sino perdón con estas palabras: Señor, no les tengas en cuenta este pecado (Hech 7, 60). Tal convenía que fuese el primer mártir de Cristo... no sólo se hiciese el pregonero de la pasión del Señor, sino su imitador en la inmensa mansedumbre y paciencia.

¿Qué diré de la ira, de la discordia, de las enemistades, que no deben tener cabida en el cristiano? Haya paciencia en el corazón y estas pasiones no entrarán en él... El apóstol Pablo nos advierte de eso: "No entristezcais al Santo Espíritu de Dios... eliminad de vuestra vida todo lo que es amargura, ira, cólera, insultos" (Ef. 4,30-31). Si el cristiano escapa a los extravíos y a los asaltos de nuestra naturaleza caída, como de un mar en furia, si se establece en el puerto de Cristo, en la paz y la calma, no debe admitir en su corazón cólera ni discordia. No le está permitido devolver mal por mal (Rm 12,17), ni dar cabida al odio.







sábado, 18 de febrero de 2017

El Evangelio del Día


sábado 18 Febrero 2017

Sábado de la sexta semana del tiempo ordinario

Santa Bernardita Soubirous, Santa Gertrudis (Caterina) Comensoli

Leer el comentario del Evangelio por
Anastasio de Sinaí : El misterio de la crucifixión es la belleza del Reino de Dios.

Hebreos 11,1-7.

Hermanos:
La fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven.
Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de aprobación.
Por la fe, comprendemos que la Palabra de Dios formó el mundo, de manera que lo visible proviene de lo invisible.
Por la fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio superior al de Caín, y por eso fue reconocido como justo, como lo atestiguó el mismo Dios al aceptar sus dones. Y por esa misma fe, él continúa hablando, aún después de su muerte.
Por la fe, Henoc fue llevado al cielo sin pasar por la muerte. Nadie pudo encontrarlo porque Dios se lo llevó, y de él atestigua la Escritura que antes de ser llevado fue agradable a Dios.
Ahora bien, sin la fe es imposible agradar a Dios, porque aquel que se acerca a Dios debe creer que él existe y es el justo remunerador de los que lo buscan.
Por la fe, Noé, al ser advertido por Dios acerca de lo que aún no se veía, animado de santo temor, construyó un arca para salvar a su familia. Así, por esa misma fe, condenó al mundo y heredó la justicia que viene de la fe.


Salmo 145(144),2-3.4-5.10-11.

Señor, día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar.
¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:
su grandeza es insondable!

Cada generación celebra tus acciones
y le anuncia a las otras tus portentos:
ellas hablan del esplendor de tu gloria,
y yo también cantaré tus maravillas.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder.




Marcos 9,2-13.

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos.
Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas.
Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".
Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.
Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: "Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo".
De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.
Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría "resucitar de entre los muertos".
Y le hicieron esta pregunta: "¿Por qué dicen los escribas que antes debe venir Elías?".
Jesús les respondió: "Sí, Elías debe venir antes para restablecer el orden en todo. Pero, ¿no dice la Escritura que el Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser despreciado?
Les aseguro que Elías ya ha venido e hicieron con él lo que quisieron, como estaba escrito".



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

Anastasio de Sinaí (c. 700), monje
Homilía para la Transfiguración

El misterio de la crucifixión es la belleza del Reino de Dios.

La montaña de la transfiguración es la montaña de los misterios, el lugar de las realidades inefables, la roca de los secretos escondidos, la cumbre de los cielos. Aquí se revelaron los símbolos del reino futuro; le misterio de la crucifixión, la belleza del reino de Dios, la llegada de Cristo en su segundo advenimiento lleno de gloria. Sobre esta montaña la nube luminosa cubre de esplendor a los justos; los bienes futuros se realizan ya. La nube que envuelve esta montaña prefigura la ascensión de los justos sobre las nubes; nos enseña hoy nuestro aspecto futuro, nuestra configuración con Cristo.

Mientras Jesús estaba en medio de sus discípulos, les había explicado su reino y su segunda venida en gloria. Pero, porque ellos no estaban seguros del todo sobre lo que él les había anunciado acerca del reino, Jesús quiso que estuvieran del todo convencidos en su corazón, y que los acontecimientos presentes les ayudaran a creer a la hora de lo que iba a suceder. Por esto, en el monte Tabor les dio a contemplar esta maravillosa manifestación divina, como una imagen que prefigura el reino de los cielos. Como si les dijera: "Para que la tardanza no engendre en vosotros la incredulidad, pronto, ya mismo, os lo digo de verdad, entre los que estáis aquí hay algunos que no verán la muerte antes de ver al Hijo del Hombre venir sobre las nubes en la gloria de su Padre. (Mt 16,28) "Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago y los llevó a una montaña muy alta y se transfiguró delante de ellos" (Mt 17,2)...

"¡Qué terrible es este lugar! ¡Nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo!" (Gn 28,17). Hacia ella nos apresuramos.